Soy una dualidad
Hay en mí un niño duende,
Que no tiene edad ni tiene tiempo.
Y comparte con mi otro yo,
El que ya recorrió un largo camino.
Hay en mí un niño duende,
Que no tiene edad ni tiene tiempo.
Y comparte con mi otro yo,
El que ya recorrió un largo camino.
Él aporta sueños, afanes y deseos,
Que eclipsan las heridas recibidas.
Que eclipsan las heridas recibidas.
Él me dice: ama, canta, ríe, goza.
Porque no todo el camino has recorrido.
Porque no todo el camino has recorrido.
Él me lleva a parques, plazas y paseos;
A mirar las flores, los pájaros y el juego de los niños.
A mirar las flores, los pájaros y el juego de los niños.
El otro yo es melancólico, cargado de recuerdos,
Con añoranzas de momentos ya vividos,
Con la ausencia de seres que han partido,
Con la certeza de lo fugaz que es esta vida,
Que nunca se detiene, que marcha a paso firme,
Que nos marca, nos premia y nos castiga.
Con añoranzas de momentos ya vividos,
Con la ausencia de seres que han partido,
Con la certeza de lo fugaz que es esta vida,
Que nunca se detiene, que marcha a paso firme,
Que nos marca, nos premia y nos castiga.
Ambos conviven en mí y son uno solo,
Soy yo, el que disfruta los días luminosos,
Las primaveras rebosantes de colores,
De aromas y de trinos.
Soy yo, el que disfruta los días luminosos,
Las primaveras rebosantes de colores,
De aromas y de trinos.
Soy yo, con la ilusión siempre renovada,
De alcanzar nuevos anhelos, recorrer otros caminos,
Y dar luz a los sueños que no brillan.
De alcanzar nuevos anhelos, recorrer otros caminos,
Y dar luz a los sueños que no brillan.
Soy yo, el que tiene como meta,
La verdad, la belleza y la alegría.
La verdad, la belleza y la alegría.
Soy yo, el que siente el paso de los años,
Y los rigores de la vida,
El del alma herida con dolores que no cesan.
Y los rigores de la vida,
El del alma herida con dolores que no cesan.
Pero el niño duende es vigoroso,
Y cuando las fuerzas desfallecen, me dice que
Camine, ame, cante y ría,
Que tenga siempre sueños renovados…
Y cuando las fuerzas desfallecen, me dice que
Camine, ame, cante y ría,
Que tenga siempre sueños renovados…
…Porque aún es tiempo, porque aún es primavera.
Que ese niño duende nunca te abandone
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